Muere Rosita Quintana, actriz de la Época de Oro del Cine Mexicano
Trinidad Rosa Quintana Muñoz, debutó a los 15 años en un teatro de revista de su país natal, como la vocalista de una de las orquestas más famosas de la época –La orquesta de los hermanos Caro–, ahí fue vista por el compositor Rodolfo Sciamarella y la invitó a interpretar sus tangos al Teatro Casino. De allí le empezaron a llover ofertas de trabajo. En alguna ocasión el cantante mexicano Jorge Negrete, de gira por Sudamérica, la vio actuar y la invitó a México; debutó en el famoso Centro Nocturno El Patio en 1947, con tal aceptación que decide quedarse a radicar en el país, donde pronto obtuvo la nacionalidad mexicana. “A México le debo lo que soy”, afirmaba
Redacción Círculo Rojo
La actriz de la Época de Oro del Cine Mexicano, Rosita Quintana, murió este lunes a los 96 años de edad. Nació el 15 de julio de 1925 en el barrio de Saavedra en Buenos Aires, Argentina.
Trinidad Rosa Quintana Muñoz, permaneció varias semanas hospitalizada luego de haber sido sometida a una cirugía para extirparle un tumor en la tiroides el 27 de julio pasado.
Hija de Arturo Quintana y María Antonia Muñoz. Rosita siendo niña estudió en el colegio de monjas María Auxiliadora, y gracias a la influencia de su abuela, Carmen Alonso, guitarrista e intérprete de tango, se empezó a interesar por el canto y a escondidas interpretaba tangos para sus amigas de la escuela, y cuando las monjas la descubrieron, la expulsaron, ya que los tangos se consideraban indecentes y arrabaleros en aquella época.
A pesar de esto no se desanimó y su abuela, la principal impulsora de su talento, fue quien le regaló su primera guitarra y la llevó a una escuela de canto.
Rosita Quintana debutó a los 15 años en un teatro de revista de su país natal, como la vocalista de una de las orquestas más famosas de la época –La orquesta de los hermanos Caro–, ahí fue vista por el compositor Rodolfo Sciamarella y la invitó a interpretar sus tangos al Teatro Casino.
De allí le empezaron a llover ofertas de trabajo. En alguna ocasión el cantante mexicano Jorge Negrete, de gira por Sudamérica, la vio actuar y la invitó a México; debutó en el famoso Centro Nocturno El Patio en 1947, con tal aceptación que decide quedarse a radicar en el país, donde pronto obtuvo la nacionalidad mexicana.
Su debut como actriz lo hizo en 1948 con la película La santa del barrio, del director Chano Urueta, a la que siguieron pequeños papeles en otras cintas como: Ay Palillo no te rajes.
Al año siguiente, por su trabajo actoral en las tres mejores películas de Germán Valdés Tín Tan, Calabacitas tiernas, Soy charro de levita y No me defiendas compadre, el público comienzó a identificarla. El mismo año conoce al gerente de los estudios Paramount Pictures, Sergio Kogan, ambos se enamoran y comienzan un largo noviazgo que termina en boda. Con él procrea a su hijo Sergio.
Ya consolidada como actriz, actuó bajo las órdenes de Julio Bracho en La ausente (1950); con el director de cine Luis Buñuel trabajó en Susana, carne y demonio (1950), en donde junto a Fernando Soler y Víctor Manuel Mendoza, explota su sensualidad natural. Luego filmó El mil amores, de Rogelio A. González (1954) compartiendo escenarios con Joaquín Pardave y Pedro Infante.
Los sesenta fueron una década de contrastes para Rosita, ya que logra ganar el premio Perla del Cantábrico en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián como mejor actriz por la película El octavo infierno (1964), pero tuvo que hacer una pausa en su carrera debido a un accidente automovilístico que la mantuvo varios días en coma, además de que falleció su ex esposo Sergio Kogan, quedando al cuidado de sus hijos Sergio y Paloma Guadalupe, esta última adoptada.
Su carrera en cine, aunque con pausas siguió hasta finales de la década de 1990, en donde incursionó en televisión, siendo su trabajo más exitoso en este rubro la personificación de una de las villanas de la telenovela La dueña, protagonizada por Angélica Rivera, Francisco Gattorno y Cynthia Klitbo.
Reapareció en el cine en 2005 con la cinta Club Eutanasia, último trabajo registrado de la actriz que siempre agradecida con nuestro país: A México le debo lo que soy, afirmaba.
(Fotos Twitter)