Maduro y el chavismo se tambalean

El actual mandatario, Nicolás Maduro, ha estado padeciendo la campaña ya que se le ha visto en videos reclamando a los gobernadores que no le han llenado las plazas; ha descalificado e insultado a los opositores y como último recurso ha utilizado el miedo para sembrar la discordia. El autócrata venezolano cuenta con toda la estructura estatal y de represión para no reconocer una derrota y quizá dar paso a un escenario como lo vimos en Brasil y Estados Unidos

Godinez 25Jul

Por: Sebastián Godínez Rivera

A dos días de los comicios en Venezuela, los cuales serán decisivos para la región y el país, la oposición, de acuerdo a diversos sondeos, es la favorita para ganar el poder. De la mano del candidato Edmundo González Urrutia y la ex candidata Maria Corina Machado quien fue inhabilitada por el oficialismo para competir. Tras 25 años de chavismo este podría ser expulsado del Palacio de Miraflores.

El actual mandatario, Nicolás Maduro, ha estado padeciendo la campaña ya que se le ha visto en videos reclamando a los gobernadores que no le han llenado las plazas; ha descalificado e insultado a los opositores y como último recurso ha utilizado el miedo para sembrar la discordia. El autócrata venezolano cuenta con toda la estructura estatal y de represión para no reconocer una derrota y quizá dar paso a un escenario como lo vimos en Brasil y Estados Unidos.

No obstante, lo que ha generado preocupación es su retórica violenta y amenazante, la cual deja ver una preocupación para retener el poder. Sobre todo, porque el chavismo nunca ha reconocido la victoria de la oposición y ha intentado por diversos medios mermar la competencia para la oposición. Desde juicios políticos, violencia física hasta la represión han sido las herramientas del chavismo-madurismo para retener el poder.

Los discursos de Maduro se han centrado en mentir y decir los fascistas quieren maltratar a las mujeres, jóvenes y entregar nuestra soberanía; la Revolución es la única forma de continuar.Los caudillos latinoamericanos sienten una fascinación por el discurso revolucionario, sin embargo, este lo utilizan para prometer a la gente que habrá logros políticos, económicos y sociales; aunque es posible que haya tropiezos y crisis, pero estos siempre son culpa de la oposición o el imperio (Estados Unidos).

No obstante, ante un panorama en el cual el boom petrolero se acabó y las constantes crisis económicas esto solo es una técnica para que el líder pueda lavarse las manos y no asumir responsabilidad. Empero, Maduro ha escalado en la agresividad de sus discursos; en una reunión con mujeres declaró quiero hacerlo por las buenas, pero si tengo que hacerlo por las malas; convertirme en un dictador lo voy a hacer por las malas. Que lo sepan porque yo no hablo por hablar.

La frase anterior, solo demuestra que Maduro está dispuesto a no reconocer una derrota electoral propiciada por la gente y la oposición. Su declaración desnuda su verdadero ser autoritario, el cual ha intentado ser ocultado a través de su podcast, videos de tik tok y entrevistas a modo. Está dispuesto a retener el poder por cualquier medio, lo cual genera preocupación ya que el régimen chavista ha eliminado la imparcialidad de los cuerpos militares y de seguridad para ideologizarlos en el socialismo del siglo XXI.

Las fuerzas del orden responden al tirano venezolano y no a la gente, así se ha visto en las múltiples represiones contra las protestas que piden democracia y libertad. Venezuela es un caso paradójico puesto que en 1999 Hugo Chávez llegó a través de las urnas al poder y tras su muerte Maduro se presentó a otras las cuales ganó. Ahora, ante un panorama adverso están dispuestos a desconocer los resultados; debido a que con los acuerdos de Barbados la oposición y el oficialismo acordaron la celebración de comicios pacíficos y en condiciones de igualdad.

Nicolás Maduro, también declaró que lo que no se pudo con los votos, lo haríamos con las armas;el tirano sudamericano directamente hace un llamamiento a al violencia en caso de perder. Lamentablemente los populistas solo reconocen sus victorias, sean limpias o no; pero tienden a desconocer los resultados adversos. Cuando Chávez vivía presumía que su revolución bolivariana era pacífica y no se había disparado ninguna bala.

Maduro, también presumía que la transformación había sido pacífica, ignorando las violaciones a Derechos Humanos, la represión y los muertos del régimen chavista. Cuando las condiciones ya no favorecen al eterno ganador, entonces optan por amedrentar a la gente con dos motivos: 1) espantar a los votantes en aras de que se preserve la paz autoritaria; o 2) cumplirlo, como lo ha declarado.

Las revoluciones socialistas y sus líderes personalistas son expertos en la violencia, ya que para ellos la vía autoritaria es la única para defender la revolución y sus supuestos logros. En otro momento, Hugo Chávez llegó a decir que no importaba que la gente estuviera desnuda, lo único que importaba era salvar la revolución. Para Maduro su gobierno ha profundizado los logros y el bienestar para gente de todo el país, incluso ha comenzado a repetir la historia de que la oposición quiere entregar el país a Estados Unidos y al capitalismo para frenar a las mayorías y volver a un modelo de corrupción.

Este comportamiento no había sido registrado con anterioridad, ya que el oficialismo siempre estaba seguro de ganar las elecciones en todos los niveles. Aparte tiene cooptado al órgano electoral, el Poder Judicial les pertenece y la fuerza bruta responde al líder bolivariano. Los discursos agresivos son muestra de una desesperación  de que el tirano no conecta con la gente, que los ojos del mundo están puestos sobre Venezuela y la oposición si ha logrado acercarse a una mayoría que pudiera darles el triunfo.

El factor esperanza es un arma con la que cuenta la oposición la promesa de la libertad, de una posible democracia y la salida del chavismo logran penetrar en la gente. Caso contrario al oficialismo que no ha podido promover sus logros, si es que hay, aunado a sus artimañas de impedir que opositores compitan y negar la entrada a la misión de observación de la Unión Europea. En esta encrucijada el partido gobernante se ha visto autoritario y con nervios en vísperas de que la gente acuda a votar.

Por último, una de las señales que hablan del desgaste de Maduro y su gobierno han sido los intentos por cerrar el paso a las caravanas de la oposición y los atentados contra Maria Corina Machado. Esto se ha plasmado en su frase de mi victoria depende que Venezuela no se convierta en un baño de sangre o haya una guerra civil.La declaración más polémica debido a que Maduro reconoce una desventaja implícitamente, aunado a que está dispuesto a masacrar gente en aras de no soltar el poder.

El mundo estará pendiente sobre la actuación del tirano y su comportamiento en caso de que no le favorezcan los resultados. Además, de analizar el comportamiento de todos los grupos de poder, las instituciones chavistas y sus seguidores tras los resultados de la jornada electoral. Sin dejar de lado, lo que pueda hacer la oposición en caso de no ganar.

Sebastián Godínez Rivera es licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Cursó un diplomado en Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Fue profesor adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Actualmente, es columnista en Latinoamérica21, Politicx y conductor del programa de radio Café, política y algo más.

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