Ministros de la SCJN ordenan mejores condiciones de vida para Ely, la “elefanta triste”, del Zoológico de Aragón

Al resolver el amparo 697/2024, la ponente, ministra Yasmín Esquivel Mossa, planteó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) están obligadas a prevenir, advertir, controlar y vigilar las acciones que se toman dentro del Zoológico de Aragón relacionadas con el bienestar de Ely, a efecto de evitar que se produzcan afectaciones en su salud

Elefanta Ely 26Feb

La elefanta Ely vive totalmente en soledad; por lo que derivado del estrés, ansiedad y depresión que le provoca vivir en cautiverio, ha desarrollado conductas como golpearse constantemente la cabeza contra los muros de las paredes que la rodean, sin que alguien la detenga o se encuentre al pendiente de su cuidado e, incluso, ha realizado actos de coprofagia

Redacción Círculo Rojo

Al aseverar que los zoológicos deben actuar como santuarios para toda la fauna silvestre que lo habite, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) determinó este miércoles que las autoridades, tanto federales como de la Ciudad de México, deben garantizar el bienestar integral de la elefanta Ely, alojada en el Zoológico de Aragón.

Los ministros, destacaron que existe un amplio marco normativo que exige y obliga a las autoridades a velar que se proteja, conserve y cuide a los animales, asegurando que vivan sin maltrato, en espacios apropiados, con el tamaño y condiciones ambientales acordes a las necesidades de cada especie, de manera que se salvaguarde su permanencia a largo plazo. 

Al resolver el amparo 697/2024, la ponente, ministra Yasmín Esquivel Mossa, planteó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), en coordinación con la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema) están obligadas a prevenir, advertir, controlar y vigilar las acciones que se toman dentro del Zoológico de Aragón relacionadas con el bienestar de Ely, a efecto de evitar que se produzcan afectaciones en su salud.

En el recurso promovió por Marcos Mario Czacki Halkin, quien asume la representación legal de la elefanta, se plantea la situación de soledad de una especie gremial y que pudieran a su vez representar actos de crueldad animal, ejercido sobre Ely y la violación de sus derechos y garantías.

Acusó que la elefanta Ely vive totalmente en soledad; por lo que derivado del estrés, ansiedad y depresión que le provoca vivir en cautiverio, ha desarrollado conductas como golpearse constantemente la cabeza contra los muros de las paredes que la rodean, sin que alguien la detenga o se encuentre al pendiente de su cuidado e, incluso, ha realizado actos de coprofagia.

En su resolución los ministros de la Segunda Sala, concluyen que la protección animal en los zoológicos se encuentra inmersa en el derecho a un medio ambiente sano; por lo cual el Estado –mediante todas sus autoridades– tiene una responsabilidad colectiva de asumir todos los deberes necesarios en velar por el bienestar de estos seres vivos. Además, de garantizar una vida libre de maltrato a cualquier tipo de especie animal que habite en dichos espacios.

Ely, es una elefanta africana que llegó al Zoológico de Aragón hace 13 años tras ser rescatada de un circo, pero la soledad que durante más de siete años vivió en el albergue animal, la llevó a la depresión y a que se golpeara contra las paredes, no comiera y en consecuencia estaba muy delgada.

Ely estaba en unas condiciones pésimas. Yo creo que no tardaba en el morirse, afirmó Diana Valencia, directora y fundadora de la asociación local Abriendo Jaulas y Abriendo Mentes, que inició la batalla para proteger a la elefanta en 2016 junto a otros defensores de animales.

La activista, comentó que la depresión y otras enfermedades de la elefanta Ely de 2.30 metros de altura y entre 43 y 45 años, se deben en gran medida a su cautiverio: ellos necesitan mucho espacio, necesitan naturaleza, necesitan familia, necesitan a su manada, señaló al demandar su traslado a un santuario donde pueda estar con más ejemplares.

Explicó que las alarmas se encendieron cuando en abril de 2016 la elefanta Maggie, compañera de hábitat de Ely, fue sacrificada debido a dolencias en sus huesos, eso le ocasionó a Ely depresión y un deterioro físico progresivo. Se golpeaba contra las paredes, empezó a perder peso y hasta se comía sus heces, detalló.

(Fotos X/Twitter)