Rumanía tan cerca de la Unión Europea
Todos estos hechos configuraron un panorama adverso para los aspirantes del establishment, incluso los sondeos daban como ganador a cualquier abanderado perteneciente al nacionalismo. La primera vuelta por la presidencia se celebró el 4 de mayo, donde Simion obtuvo el 40% y Dan el 20%; bajo este escenario la opinión pública consideró que el ascenso de un personaje prorruso, eurófobo y ligado al populismo sería el nuevo ejecutivo
Por: Sebastián Godínez Rivera

El domingo 18 de mayo, Rumanía votó como su nuevo presidente al alcalde de Bucarest, Nicusor Dan, quien se alzó con el 54.32% de apoyo frente al candidato nacionalista George Simion. El país de Europa del Este estuvo inmerso en una crisis política desde finales de 2024 cuando la primera vuelta de los comicios presidenciales fue anulada por injerencia rusa. Asimismo, el entonces candidato outsider, Calin Georgescu, era el favorito para ganar la presidencia, no obstante, tras la anulación la autoridad electoral determinó que no podía ser candidato y fue relevado por Simion.
Todos estos hechos configuraron un panorama adverso para los aspirantes del establishment, incluso los sondeos daban como ganador a cualquier abanderado perteneciente al nacionalismo. La primera vuelta por la presidencia se celebró el 4 de mayo, donde Simion obtuvo el 40% y Dan el 20%; bajo este escenario la opinión pública consideró que el ascenso de un personaje prorruso, eurófobo y ligado al populismo sería el nuevo ejecutivo.
Sin embargo sucedió lo contrario, el exalcalde de Bucarest fue el ganador de la contienda y con esto se abren dos frentes: 1) la posibilidad de que el país se acerque a la Unión Europea (UE) y se integre a este organismo en aras de mantenerse lejos de la influencia rusa; y 2) el inicio de tensiones con Rusia y naciones vecinas que buscan sacar de esa zona oriental el avance de la UE. No es una elección menor, puesto que la guerra ruso-ucraniana, el declive de la unión y el ascenso de partidos y candidatos populistas son síntomas del malestar con la democracia y el declive de los valores liberales.
Nicusor Dan, no llegó con un triunfo definitivo y aplastante en tema cultural y político; es importante destacar que a pesar de los 10 puntos de ventaja que obtuvo, esto no significa que derrotó al nacionalismo rumano. Al contrario, el tablero político interno se ha caracterizado por las constantes denuncias de buscar someter a Rumanía ante la UE; implementar agendas de desigualdad y en favor de los ricos; e incluso la guerra cultural que puede materializarse en relaciones con sus vecinos.
Dan es un liberal, en teoría política significa que está alineado con los valores de unidad, fraternidad e igualdad (heredados de la Revolución Francesa), pero que también cuenta con una agenda europeísta. Esto quiere decir que para el nuevo ejecutivo la integración de Rumanía con todo el continente tiene prioridad, lo que se traduce en alejamiento de los países nacionalistas y un acercamiento con la parte occidental.
Durante la mañana del 18 de mayo, el Primer Ministro húngaro, Viktor Orbán, declaró que independientemente de los resultados continuarían con la lucha cristiana y nacionalista por devolver la grandeza al este. Este no es un mensaje menor, puesto que Orbán, uno de los líderes iliberales más famosos de los últimos tiempos, ha sido de los principales que impulsan la lucha contra la UE y es conocido por alinearse con la agenda de Moscú.
Ahora bien, uno de los retos de Dan es lograr el impulso de su agenda en el parlamento para lo cual ha llamado a la formación de un gobierno de coalición con los principales partidos de centro izquierda y derecha que son cuatro. De acuerdo a la Carta Magna del país este es una república semipresidencialista, lo que significa que hay un Jefe de Estado en este caso el presidente y un Jefe de Gobierno, cargo que corresponde al Primer Ministro. El nuevo ejecutivo lo que buscará es consolidar una mayoría que le permita designar a este cargo y luego impulsar su agenda política.
No obstante, deberá tener cuidado en la construcción de un gobierno de coalición, ya que durante los comicios legislativos del 1 de diciembre de 2024, el bando pro europeísta perdió la mayoría, el Partido Socialdemócrata y el Nacional Liberal, quedaron en primer y tercer lugar respectivamente, mientras que Alianza para la Unión de los Rumanos plataforma de Simion quedó en segundo lugar. La Unión Salvar Rumanía está en cuarto lugar; y otros partidos asociados al populismo son S.O.S Rumanía de corte radical y el Partido de los Jóvenes de extrema derecha, que se encuentran en quinto y sexto lugar.
El nuevo ejecutivo tendrá una oposición que ha visto crecer sus números en el parlamento desde 2020 y que son muestra del ascenso del nacionalismo. Dan tendrá como reto también reivindicar los valores liberales, la democracia y las instituciones, cosa que no es menor, sobre todo en un país donde la corrupción y el abuso de poder es una constante en la clase política.
¿Se salvó Rumanía?
En el mismo tenor, es pertinente señalar que la democracia en ese país aún es joven, pero ha sido lastimada por los partidos políticos y el uso faccioso de las instituciones. Rumanía es otro país que atraviesa una crisis de la democracia y que por ahora evitó la seducción populista. De acuerdo a una breve revisión histórica, este país se democratizó con el derrumbe del Muro de Berlín y el juicio del dictador Nicolae Ceaușescu, ambos en 1989.
La caída del socialismo real llevó a la democratización de varios países en esta zona de Europa; algunos como Francis Fukuyama lo llamaron el fin de la historia y otros como Jean-Francois Revel, hablaron del fin de siglo. Lo cierto es que las ex repúblicas socialistas transitaron de economías planificadas y regímenes autoritarios a modelos de libre mercado con democracias parlamentarias.
Estos cambios condujeron a la democratización de varias naciones que si bien implementaron reformas en lo económico y lo político, no permearon al grosso de la población. Lo cual fue considerado tierra fértil para los partidos que denuncian desigualdad entre ellos y sus vecinos; se gestó el malestar con la democracia debido a la herencia de problemas históricos; aunado a la seducción populista por parte de personajes autoritarios que prometen un devenir prometedor.
Rumanía es uno de los pacientes (si lo vemos desde la medicina) que presenta síntomas tempranos de autoritarismo desde la oposición. A pesar de la elección del domingo, es pertinente señalar que el país no quedó vacunado contra el radicalismo nacionalista, sino que solamente lo ha frenado por el momento. La llegada de Nicusor Dan no puede ser leído como un salvavidas de acuerdo a algunos medios de comunicación, al contrario, es un paliativo que deberá dar resultados en su encargo para que los científicos sociales determinemos si es una medicina eficaz o no…
Sebastián Godínez Rivera es licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Cursó un diplomado en Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Fue profesor adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Actualmente, es columnista en Latinoamérica21, Politicx y conductor del programa de radio Café, política y algo más.
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