Sheinbaum se ha consolidado como la líder democrática de izquierda más popular del mundo: The Guardian
“Para muchos izquierdistas de todo el mundo, ella es una inspiración. Zohran Mamdani (alcalde de Nueva York, socialista democrático) ha manifestado su admiración por Sheinbaum en muchas ocasiones, diciendo que ella ‘ha demostrado lo que se puede ganar cuando estás dispuesto a luchar’. Ha recibido elogios por su gestión de la relación más difícil e importante del país, la que mantiene con su vecino del norte. Hacer correr hábilmente el reloj durante las negociaciones arancelarias con Donald Trump el año pasado fue una demostración de su actitud característica, a la que ella llama cabeza fría enfriamiento bajo presión. También ayuda el hecho de que es una científica climática con un doctorado en ingeniería energética”, resalta la periodista Rachel Nolan en su texto publicado en The Guardian Weekly en su edición semanal
) Claudia Sheinbaum Pardo “debe estar haciendo algo bien” que la ha consolidado como la líder democrática de izquierda más popular del mundo, con un índice de aprobación superior al 70% de los mexicanos desde que asumió la Presidencia de la República en 2024, por lo que el diario inglés, The Guardian, le ha dedicado la portada en su edición semanal
Por: Valentín Alemán Santillán
A dos años de haberse convertido en la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo debe estar haciendo algo bien que la ha consolidado como la líder democrática de izquierda más popular del mundo, con un índice de aprobación superior al 70% de los mexicanos desde que asumió la Presidencia de la República en 2024, por lo que el diario inglés, The Guardian, le ha dedicado la portada en su edición de esta semana.
Bajo el título: ¿Cómo se convirtió la presidenta de México en la líder de izquierda más popular del mundo? (How did Mexico’s president become the world’s most popular leftwing leader?), en su edición semanal, The Guardian Weekly publica un amplio reportaje de la periodista de Rachel Nolan en el que afirma que la mandataria mexicana, además de ser la líder de izquierda más popular del mundo, frente a la ola de líderes conservadores y de extrema derecha elegidos en todo el continente americano en los últimos años, es también la primera mujer que dirige las riendas de uno de los países más machistas de América Latina.
Para muchos izquierdistas de todo el mundo, ella es una inspiración. Zohran Mamdani (alcalde de Nueva York, socialista democrático) ha manifestado su admiración por Sheinbaum en muchas ocasiones, diciendo que ella ‘ha demostrado lo que se puede ganar cuando estás dispuesto a luchar’. Ha recibido elogios por su gestión de la relación más difícil e importante del país, la que mantiene con su vecino del norte. Hacer correr hábilmente el reloj durante las negociaciones arancelarias con Donald Trump el año pasado fue una demostración de su actitud característica, a la que ella llama cabeza fría enfriamiento bajo presión. También ayuda el hecho de que es una científica climática con un doctorado en ingeniería energética, resalta Nolan.

La periodista de The Guardian, luego de señalar que Sheinbaum sigue siendo una académica de corazón, recuerda que en 2023, cuando alguien le preguntó por qué quería ser Presidenta de México,su respuesta fue: Ser la primera mujer presidenta sería histórico en nuestro país, y para continuar con las políticas de Andrés Manuel López Obrador.
A nivel personal, Sheinbaum difícilmente podría ser más diferente a su predecesor. Donde AMLO, como se le conoce, era extravagante, ella es sometida. Donde él era impulsivo, ella es cautelosa. Donde él era un político hasta los huesos, ella es una ex profesora, refiere en su texto.
López Obrador, agrega Nolan, surgió del estado de Tabasco, enfatizando el papel central de los pobres y los indígenas –lo que la gente a veces llama ‘México profundo’– en oposición a la élite occidentalizada. Sheinbaum proviene de una familia que, aunque lejos de ser rica, formaba parte de la élite cultural de la capital.
Al resaltar que en las elecciones de 2024,Claudia Sheinbaum derrotó a su oponente, la prianista Xóchitl Gálvez, por 32 puntos porcentuales, recordó que la hoy presidenta de México advertía de las agresiones de la prensa, tras su triunfo en las urnas.
‘Muchos columnistas dicen que no tengo personalidad’, dijo a la prensa después de las elecciones, riendo irónicamente. ‘Que el presidente Andrés Manuel López Obrador me diga qué hacer, que cuando llegue a la presidencia me va a llamar por teléfono todos los días’. Continuó bromeando acerca de que él le escribía su tesis universitaria de física, o le decía qué hacer durante su doctorado, o cuando era alcaldesa de la Ciudad de México. De hecho, cuando fue elegida por primera vez, hubo muchos comentarios abiertamente sexistas de que AMLO movería los hilos. Algunos miembros de la oposición llamaron a Sheinbaum ‘presirvienta’, combinando las palabras para ‘presidente’ y ‘sirvienta’, señala.
La periodista del rotativo inglés, sostiene que Claudia Sheinbaum universalmente es un microgerente obsesionada con los detalles. Ella se va a dormir temprano y se levanta a las 4 a. m. enviando mensajes de texto a todos, desde sus asesores principales hasta funcionarios humildes que trabajan en departamentos oscuros. Sheinbaum fue criada sin práctica religiosa pero con un fuerte sentido del deber político. Su padre, Carlos, escondió sus copias de Karl Marx en rincones secretos alrededor de la casa en caso de que los agentes de inteligencia la registraran. ‘En mi casa se discutía política en el desayuno, el almuerzo y la cena’, le dijo a su biógrafo autorizado, Arturo Cano. La política mexicana en ese momento era una procesión cada vez más intensa de burócratas estatales, apodados ‘dinosaurios’, provenientes del gobierno de partido único (PRI).
Activista contra la privatización, Sheinbaum Pardo se convirtió en un miembro silenciosamente persuasivo durante el movimiento estudiantil de 1988, que estaba dominado por hombres, señala Nolan al puntualizar que cuando AMLOanunció su primera candidatura presidencial en 2005,la nombrósu portavoz.
Después de perder las elecciones de 2006 por medio punto porcentual, Sheinbaum fue nombrada jefa de una investigación para explicar cómo, de hecho, había ganado. Demostró ser una fiel ayudante de campo y dirigió un equipo de matemáticos para elaborar una serie de fórmulas que convencieron a pocos, salvo a los más devotos partidarios de AMLO, afirma.
Refiere que de acuerdo a la antropóloga y catedrática del ITAM, Marta Lamas, los dos mayores desafíos que enfrenta Sheinbaum como presidenta están estrechamente vinculados: el primero es abordar lo que habitualmente –aunque de manera un tanto engañosa– se llama la guerra contra las drogas. El segundo es abordar la relación de México con su dominante vecino del norte. ‘Le tocó Trump’, así lo expresó Marta Lamas. Sheinbaum estaba atrapado con Trump.
La soberanía es otra cuestión extremadamente delicada en un país para el que la palabra tiene una resonancia casi incalculable.
Después de perder más de la mitad de su territorio ante Estados Unidos en el siglo XIX, México ha sido invadido por su vecino del norte muchas veces, incluso en 1914. La administración Trump ha designado varios cárteles mexicanos ‘organizaciones terroristas extranjeras’, abriendo la puerta a posibles ataques militares estadounidenses. Sin embargo, Sheinbaum ha declarado repetidamente que México no permitirá acciones unilaterales en su territorio. ‘Lo que nunca es negociable es la soberanía de nuestro país’, ha dicho, refiere Nolan.
Imagen pública
En cuanto a la imagen pública de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el texto publicado en The Guardian Weekly refiere que su vestimenta, confeccionada por la modista Olivia Trujillo con modestos tejidos producidos en México y con motivos indígenas, es una de las muchas formas en que su administración comunica el lema del Movimiento de la Cuarta Transformación: Por el bien de todos, primero los pobres.
Trujillo diseñó y cosió tanto el vestido de novia de la presidenta para su reciente nuevo matrimonio con un antiguo amor de la universidad (reconectado a través de Facebook, sin ajuste) como el vestido con mangas acampanadas para su toma de posesión de México en 2024 (victoria aplastante, sin ajuste). Para la inauguración, el vestido era de color perla, con pequeñas flores bordadas en la falda y la sección superior se dejó lisa para mostrar la faja presidencial. Trujillo hizo dos versiones idénticas, ‘en caso de que alguien tirara tomates o algo así. ¡Hay gente mala por ahí!’, refiere.
Precisa que si bien la élite mexicana tradicionalmente ha favorecido a los diseñadores extranjeros caros, Sheinbaum –que proviene de un entorno de clase media– prefiere incorporar artesanías mexicanas usadas más tradicionalmente por la clase trabajadora.
Cuando Sheinbaum fue nombrada en la lista del New York Times 67 personas más elegantes de 2025, junto con Bad Bunny y Jennifer Lawrence, agradeció a los artesanos indígenas, llamándolos ‘el orgullo de la nación’. En sus diseños austeros y elegantes, con su característica cola de caballo peinada hacia atrás, aparece delicada, incluso incongruente, junto a los generales que son una parte tan importante de su gobierno, comenta.
Rachel Nolan, resalta el aprecio que la mayoría de la gente ha manifestado a la mandataria y a su partido Morena, sobre todo al decretar a principios de año la atención sanitaria universal para los 133 millones de ciudadanos, al implementar atención médica gratuita independientemente de su situación laboral o de seguro, que a la par de proporcionar pensiones más generosas a los ciudadanos indígenas y más pobres de México, los opositores a veces se refieren a ella como ‘Morenaco’, un término cargado de desdén racial y de clase. Naco es una jerga despectiva para referirse a alguien de clase baja o de mal gusto.
Tras reiterar que Claudia Sheinbaum Pardo es una de las líderes elegidas democráticamente más populares del mundo, el semanario británico resalta el manejo de la actual crisis de desapariciones en el país, la continua influencia del crimen organizado y la creciente presencia del ejército en la vida nacional, son temas por los que la presidenta de México ha enfrentado críticas, por lo que plantea la pregunta ¿hasta qué punto la ex activista puede conservar sus ideales de izquierda mientras lidera un país con problemas aparentemente tan intratables?
(Fotos The Guardian Weekly)
