Pensar a Sarkozy: el modelo de fiscalización francés

En Francia, los partidos políticos cuentan con un modelo de financiamiento mixto, es decir, los institutos reciben dinero de donaciones privadas y por parte del Estado. Su autoridad, el Consejo Constitucional, se encarga de organizar y supervisar que los comicios se celebren bajo las reglas establecidas y puede invalidar una elección. Cuenta con la facultad de fiscalizar informes y gastos

Por: Sebastián Godínez Rivera

El 14 de febrero el ex presidente galo, Nicolas Sarkozy, fue condenado a un año de prisión por rebasar los topes de campaña cuando compitió contra el socialista Francois Hollande en 2012. La ley francesa establecía un máximo de 22,5 millones de euros,  pero la campaña de Sarkozy alcanzó los 43 millones de euros, de acuerdo con el Tribunal de Apelaciones de París.

Más allá del escándalo que suscita la pena dictada contra el ex mandatario, solo puedo pensar que en Francia la fiscalización es un tema serio para las candidaturas y los partidos políticos. Sarkozy,  también enfrenta cargos por haber recibido presuntamente pagos ilegales de la heredera de L’Oreal, Liliane Bettencourt, para su campaña presidencial de 2007. Además, enfrenta una investigación por presunto financiamiento ilegal de su campaña con dinero procedente de Libia, del entonces presidente Muammar Gaddafi.

En Francia, los partidos políticos cuentan con un modelo de financiamiento mixto, es decir, los institutos reciben dinero de donaciones privadas y por parte del Estado. Su autoridad, el Consejo Constitucional, se encarga de organizar y supervisar que los comicios se celebren bajo las reglas establecidas y puede invalidar una elección. Cuenta con la facultad de fiscalizar informes y gastos.

En un trabajo conjunto entre el Consejo Constitucional y los partidos políticos, se busca que los gastos sean transparentes y así evitar irregularidades. La ley del 11 de abril de 2003 limitó el financiamiento público a los partidos, sólo obtendrán dinero público aquellos que obtengan al menos el 1% de los votos emitidos en al menos cincuenta distritos electorales.

En 2012, el presidente Francois Hollande creó la Comisión de renovación y ética de la vida pública, la cual se encargaba de toda la parte de fiscalización; luego en ese mismo año se aprobaron un paquete de reformas en materia de fiscalización electoral en la cual se establecieron topes a los donantes físicos privados, antes solo era para las corporaciones.

Para 2017 se establecieron nuevas leyes, luego de que el candidato Francois Fillon fuera señalado durante las elecciones de 2017 de realizar trabajos ficticios, o sea que crearon empresas para desviar recursos a la campaña. Por lo tanto, comenzaron a regularse los préstamos a partidos y campañas, aunado a la creación la Defensoría del Crédito; un equivalente similar es la Unidad Técnica de Fiscalización del INE.

Asimismo, las investigaciones que se inician continúan el proceso de seguimiento hasta que se dicten sentencias o se declare la inocencia en su totalidad. Las multas van desde las sanciones económicas hasta la inhabilitación de candidaturas o el cumplimiento de penas judiciales en prisión. Si bien, el sistema electoral francés no es perfecto, si ha evolucionado de manera progresiva en temas de fiscalización.

Una posible solución sería dotar de mayor fortaleza a la Unidad Técnica de Fiscalización, pero también consolidar la independencia de la Fiscalía Especializada en Delitos Electorales para que dé un seguimiento a las denuncias presentadas. Sería el primer paso para consolidar un sistema de fiscalización electoral que diera frutos e impusiera penas duras contra delitos electorales que están ligados al uso y financiamiento de campañas o candidaturas. Los hechos que se han suscitado con Sarkozy deberían invitarnos a la reflexión y a conocer otras experiencias del orbe.

Mientras tanto, las autoridades fiscalizadoras y judiciales de Francia han mostrado que funcionan sin importar si hay elecciones o no; la solidez y el respeto al marco jurídico fueron puestas a prueba y dieron una respuesta contundente. Entretanto, el ex presidente se volvió célebre por su reciente libro Los años de luchas, en el que relata los pasajes más importantes de su presidencia, sin embargo, solo podemos decir….

Pauvre Sarkozy!

Sebastián Godínez Rivera es licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Cursó un diplomado en Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Fue profesor adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Actualmente, es columnista en Latinoamérica21, Politicx y conductor del programa de radio Café, política y algo más.

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