México debe buscar ser un concertador, voz mediadora y reformadora del Consejo de Seguridad de la ONU: catedráticos
“Yo he insistido desde los 90’s de que México debería de optar por ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad, indebidamente le hemos dejado esta representación a Brasil en América, entonces México debería de impulsar la reforma real de la Organización, porque mientras no se reforme al Consejo no habrá ninguna reforma en las demás partes de la ONU que valgan, porque esta es la toma de decisiones en donde las grandes potencias imponen su criterio y son juez y parte en la mayoría de los conflictos”, afirma Edmundo Hernández Vela Salgado
Redacción Círculo Rojo
Al encabezar durante el presente mes la Presidencia del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, México debe buscar ser un concertador, voz mediadora y reformadora de esta instancia, coincidieron en afirmar internacionalistas de la UNAM en conferencia de medios a distancia. Importancia de la presidencia de México en el Consejo de Seguridad de la ONU.
Para el profesor emérito del Centro de Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS), Edmundo Hernández Vela Salgado, nuestra nación tiene la oportunidad de hacer valer su voz, y se le considere miembro permanente del máximo órgano de seguridad de la ONU.
México debería impulsar una reforma real del organismo, expuso, porque mientras no se actualice al Consejo, no habrá decisión que valga, y las potencias terminan como juez y parte en los conflictos, por lo que esta instancia tiene el monopolio del mantenimiento de la paz. La Asamblea General debería tener mayor competencia en ello.
Vela Salgado indicó que México debe reclamar, dignidad, decoro y ser protagonista, porque cuenta con una gran tradición en cuanto al liderazgo en política exterior.
En tanto, María Cristina Rosas González, profesora-investigadora de la FCPyS de la Universidad Nacional Autónoma de México, consideró que nuestro país tiene que hacer valer su capital político internacional, aun cuando es un momento difícil para estar en el organismo, debido a que es un Consejo débil, sin dientes, paralizado, donde se usa el veto.
Ahora, grandes crisis internacionales se tutelan y se negocian fuera del Consejo de Seguridad, incluso este organismo se ha involucrado en temas que no son de su competencia, por ejemplo la destrucción del patrimonio cultural, indicó.
México tiene que lidiar con ello, como lo hizo en sus anteriores participaciones en 1946, 1980, 2002 y 2009, la diferencia, recordó, es que en esta ocasión fue electo de manera abrumadora con amplio consenso: 187 votos a favor y cinco abstenciones, lo cual muestra que tiene capital político en las relaciones internacionales con una agenda a favor del desarme, y como promotor de la cooperación internacional contra la pandemia. En su oportunidad, Estefanía Cruz Lera, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, manifestó que la relación bilateral con Estados Unidos condiciona en gran medida la participación de nuestro país en el Consejo de Seguridad.
El principio de la política exterior mexicana es la no intervención, con la hipotética membresía permanente en dicho organismo México tendría que posicionarse ante cada conflicto, y aunque en realidad es muy eficiente negociando, con acuerdos y alianzas, cuando hay momentos muy complejos, prefiere mantenerse al margen, apuntó.
(Fotos lopezobrador.org.mx/UNAM)
