“Donde hay violencia hay que sospechar que existe consumo de drogas, y donde hay consumo hay que atender la violencia”: López-Gatell

“Es un problema social, no es un asunto individual, en la medida que múltiples situaciones, insisto, de privación, de marginación, pueden estimular la violencia. Es un problema de salud pública porque ocurre en grandes magnitudes, y por eso tiene que abordarse de una manera general, preventiva, considerando ambos lados. Donde hay violencia, hay que sospechar que existe consumo de drogas, donde hay consumo de drogas, hay que sospechar, investigar y atender la violencia”, detalla el doctor López-Gatell

Salud 6Jun

“Las adicciones están íntimamente relacionadas con las violencias. Una perpetúa a la otra, una expande a la otra y va deteriorando a la sociedad, va dañando a las personas, a las comunidades, a las familias, a la sociedad en su conjunto”, afirma el doctor López-Gatell

Redacción Círculo Rojo

El consumo de sustancias psicoactivas está relacionado con la violencia física, verbal, emocional o financiera; cuando se perpetúa, deteriora a las personas, familias, comunidades y sociedad, afirmó el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez.

Las adicciones están íntimamente relacionadas con las violencias. Una perpetúa a la otra, una expande a la otra y va a deteriorando a la sociedad, va dañando a las personas, a las comunidades, a las familias, a la sociedad en su conjunto, indicó.

En la sección Adicciones y salud colectiva de El Pulso de la Salud, en el marco de mañanera presidencial en Palacio Nacional, el subsecretario destacó que existen múltiples tipos de violencia que pueden presentarse a consecuencia del consumo de drogas, como la infantil, doméstica, , intrafamiliar, de pareja, de género, vicaria, física, psicológica, económica, social, sexual, autoinfligida, interpersonal y colectiva.

La violencia, dijo, está formalmente definida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) como el empleo intencional de la fuerza o del poder, hacia otra persona o uno mismo, que ocasione daño físico o psicológico.

Entre las parejas hay tres veces más riesgo de violencia cuando uno de él o ella consume drogas, y siete veces más probable si ambos son usuarios. Donde hay violencia hay que sospechar que existe consumo de drogas, y donde hay consumo hay que atender la violencia, puntualizó.

En tanto que las hijas e hijos pueden desarrollar una actitud violenta de manera física, verbal y financiera contra padres, madres o integrantes de familia, conocida como filio-parental, que se origina por la prohibición del consumo de productos como el alcohol o la cocaína, lo que deriva en robo para obtener dinero, así como amenazas y golpes por desacuerdos familiares, mencionó.

Es un problema social, no es un asunto individual, en la medida que múltiples situaciones, insisto, de privación, de marginación, pueden estimular la violencia. Es un problema de salud pública porque ocurre en grandes magnitudes, y por eso tiene que abordarse de una manera general, preventiva, considerando ambos lados. Donde hay violencia, hay que sospechar que existe consumo de drogas, donde hay consumo de drogas, hay que sospechar, investigar y atender la violencia, precisó

López-Gatell, destacó que los estudios refieren que en regiones de Estados Unidos con amplio uso de fentanilo, un 36 por ciento de las personas atendidas por lesiones intencionales, habían consumido esta sustancia.

Esto no queremos que ocurra en México y por eso es que esta campaña, la Estrategia Nacional de Prevención de Adicciones, y todos los esfuerzos que estamos haciendo están encaminados a anticiparnos a una situación que no queremos ver en México, esta influencia tan importante de las drogas, en especial, de alto impacto como el fentanilo, también en la generación y perpetuación de la violencia, apuntó.

Comentó que el consumo de sustancias ilegales detona la violencia de la persona usuaria hacia su núcleo familiar: padres, madres, abuelos, tíos, hermanos y personas cuidadoras o tutores. Además, quien consume recurre al robo, amenazas y golpes, debido a la ansiedad de satisfacer esta adicción.

Explicó que el círculo de violencia se genera cuando una persona adicta busca un escape por el daño emocional profundo que provocó haber crecido en un ambiente hostil, nunca hay que pensar que en forma aislada la persona es responsable de esos actos, sea del consumo, abuso o adicción a sustancias, o sea de la violencia; es un fenómeno social, un fenómeno colectivo y por eso tiene que abordarse de una manera general, preventiva, considerando ambos lados.

(Fotos SSa)