Ni comunismo, ni socialismo: ¿cuatroteísmo-morenismo?
Al hacer un análisis de la 4T, su verdadera base ideológica es el nacionalismo revolucionario del siglo XX, por lo cual se puede entender que se exalte lo mexicano, que a los ojos de los simpatizantes de Morena y el lopezobradorismo se perdió con los gobiernos anteriores. Sin duda estas herramientas tienen varias cosas interesantes, pero me centraré no solo en los errores de tipografía o dedazos, sino en la ideologización del material
Por: Sebastián Godínez Rivera

En los últimos días se han suscitado diversas opiniones sobre los nuevos libros de texto que planea implementar el gobierno federal. Visiones polarizadas que hablan desde la instauración del comunismo por parte de la oposición, hasta las que alaban el nacionalismo y el cambio de visiones para los niños.
La realidad dista mucho de ambos posicionamientos, los nuevos libros de texto que pude revisar en una página de internet, incluyen temas de sexualidad, comunidades indígenas, y se han actualizado hasta los últimos eventos en materia de historia. La cultura y la lectura se transforman, hablar de sexualidad, sin duda, es relevante para la prevención de enfermedades de transmisión sexual. En cuanto al tema de los pueblos originarios se les da otro enfoque y mayor relevancia, no como parte del pasado, sino como actores vivientes del México pluricultural que tenemos.
Desde su diseño, los libros tienen imágenes y textos muy nacionalistas sobre las comunidades indígenas, urbanas y rurales con una profunda exaltación de lo nacional. Al hacer un análisis de la 4T, su verdadera base ideológica es el nacionalismo revolucionario del siglo XX, por lo cual se puede entender que se exalte lo mexicano, que a los ojos de los simpatizantes de Morena y el lopezobradorismo se perdió con los gobiernos anteriores. Sin duda estas herramientas tienen varias cosas interesantes, pero me centraré no solo en los errores de tipografía o dedazos, sino en la ideologización del material.
En primer lugar, concibo un desorden en los libros ya que se han economizado los temas y solo se abordan de forma breve en párrafos. La educación es uno de los grandes problemas nacionales y aunque el argumento central es que servirán de apoyo para los estudiantes, los temas y conceptos deben abordarse de manera concreta y de calidad. En los libros se introducen una diversidad de tópicos y algunos ni siquiera se enlazan entre sí, por ejemplo, en el libro de Sexto Grado se habla de la estructura del Estado y aunque se habla de los tres Poderes de la Unión, se abordan otros como la democracia plebiscitaria y asambleas, las cuales no forman parte de la estructura orgánica.
Por otro lado, tiene un lenguaje particular en los libros de primero a sexto de primaria, al hacer referencia de las actividades grupales se ha optado por nombrarlas como asambleas. Específicamente el libro de Cuarto Grado contiene una hoja completa sobre la organización de estas y el paso a paso, sin duda esta es una de las mayores críticas ya que no es necesario que la niñez mexicana los conciba como elementos fundacionales de su educación. Si revisamos el término asamblea en la praxis, es una palabra recurrente en las mañaneras, las corcholatas y el morenismo para referirse a la organización y promoción de su programa de gobierno.
En los libros de sexto grado se incluyen definiciones como justiciaen la cual se lanza la pregunta ¿qué pasa si una ley no es justa? y en torno a ella se sostiene que no todo lo legal es justo. Esta visión es una constante por parte del Presidente, si la Corte, el Tribunal Electoral o el INE ordena algo, en seguida López Obrador responde con un no me vengan con que la ley es la ley. Sin duda incentivar estos cuestionamientos a la legalidad, solo genera que haya una erosión de la ley que ahora busca ser promovida desde los espacios escolares.
También en el libro Nuestros Saberes de Cuarto Año, se destacan temas como el capitalismo y se acompaña de una definición técnica para niños de esa edad; se habla de la soberanía alimentaria y se cita la definición de la Secretaría del Bienestar; o cuando se habla del cardenismo, se cita a la Secretaría de Agricultura. Las principales críticas residen en el tema de las fuentes y la información, en los libros anteriores se evitaba incluir a las instituciones del Estado para definir y explicar algún tema. Ahora bien, ¿acaso México no cuenta con diversos autores e información que puedan complementar estos datos y se opta por fuentes gubernamentales?
Asimismo, la definición de democracia, es sumamente ideologizada, en la cual se establece que es el gobierno del pueblo y para el pueblo, la frase fue acuñada originalmente por Abraham Lincon, sin embargo, esta ha sido característica de los festivales que son realizados por el Presidente en el Zócalo. Sin duda, optar por una ideología morenista para los más pequeños, deformando las definiciones y buscando imponer una sola visión, es característico de regímenes autoritarios y no de las democracias.
Finalmente, en los libros de Quinto Grado, encontré un texto que me parece relevante mencionar y más que educar ahonda en la polarización y siembra la semilla de la división. En él se habla de las marchas fifí, las cuales han sido catalogadas así por el Presidente para señalar a las personas que no comulgan con su visión de gobierno. En el texto de 4 párrafos, se menciona que el papá de una niña maneja un microbús, pero se encontró con esta marcha y señala que en ella se utilizaron a trabajadoras domésticas para cargar mantas y pancartas. Sin embargo, no se aportan fuentes o pruebas de que esto haya ocurrido, al contrario se retoma un argumento del oficialismo, pero que no es comprobable.
En conclusión, llegar a estos extremos, de polarizar a los niños y buscar imponer una sola visión es peligroso, sobre todo en un país donde la educación es uno de los grandes rezagos pendientes. Si bien, todos los gobiernos imprimen ciertos tintes a la educación, nunca como la actual administración que ha generado alarmas y preocupación, no solo en los padres de familia, sino en los docentes y la academia.
Sesgar la educación hacia una corriente política no solo es un error, sino que es una actitud que se relaciona a los gobiernos autoritarios, como los regímenes de Venezuela y Bolivia, donde la ideología tiene mayor preponderancia que la preparación de calidad.

Sebastián Godínez Rivera
Sebastián Godínez Rivera es licenciado en Ciencias Políticas y Sociales. Cursó un diplomado en Periodismo en la Escuela de Periodismo Carlos Septién. Fue profesor adjunto en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Actualmente, es columnista en Latinoamérica21, Politicx y conductor del programa de radio Café, política y algo más.
