Héctor García: la realidad por todas partes

Por: Mauricio Flores

Por increíble que parezca, en los archivos del fotorreportero Héctor García (1923-2012) existen alrededor de un millón y medio de negativos dispuestos a su observación, sin duda, una de las fuentes más acuciosas del México de la segunda mitad del siglo veinte. Un legado que el fotógrafo de prensa, así se auto consideraba él, acumuló con paciencia, oficio y arte, y que ahora que se cumple una centuria de su nacimiento, será recordado en diferentes exposiciones.

Se trata de nueve muestras que catalogan las diferentes facetas fotográficas de García, a quien el muralista Diego Rivera puso como ejemplo de la expresión artística de emoción, belleza, plenitud de forma y profunda sensibilidad y comprensión humana. En la obra del fotógrafo, resumió Rivera, está la vida que lo rodea, desde el accidente de la calle hasta la plástica sublimada de la danza, pasando por todos los matices de las acciones del ser humano sobre la tierra, sus reacciones ante los hechos, mediante sus propias emociones.

Profundidad y diversidad fotográfica que también puede atisbarse en Héctor García, libro que se coeditara hace ya diecinueve años (Turner-El Equilibrsta-Conaculta), con textos de Susan Kismaric, Antonio Rodríguez, Juan de la Cabada, Luis Suárez, Juan García Ponce, Raquel Tibol, Katia Mandoki, Margo Glantz, Elena Poniatowska, Carlos Monsiváis, Luis Carlos Emerich y Alejandro Castellanos.

En la obra, decenas de fotografías curadas en alrededor de 200 páginas por Kismaric (TheMuseum of Modern Art, Nueva York), se refrenda lo dicho décadas atrás por Rivera: la lente de García observó todas las clases socioeconómicas, a celebridades y a ciudadanos anónimos, acontecimientos tumultuosos, grandes poetas, reinas de belleza y los raros y maravillosos sucesos de la vida cotidiana.

¿Ejemplos?

1. Héctor García (escribe Emerich en comentario a las fotos logradas durante el movimiento estudiantil de 1968 en la revista Siempre) es entrevistado por Blanche Petrich, 30 años después de la tragedia.

—¿Cómo fue tu 2 de octubre?— le pregunta, inteligentemente (…).

—Fue un infierno— atina a responder—. Cuando empezaron los guamazos, el chasquido de las balas, pues a correr, echarme de clavado, rodar. Hay un momento en que la cámara deja de funcionar porque se impone el pánico, porque estás sintiendo la muerte, te roza.

El miedo se apodera de la gente y el maestro, como cualquier mortal, busca una salida que, en su caso, encuentra en dirección a la colonia Guerrero, próxima a Nonoalco.

Al caer la tarde, sin perder la compostura, toma un respiro y vuelve al fragor de una batalla entre soldados y francotiradores con claros perdedores entre los que quedan en medio.

Fiel a su condición, continúa con los click de la cámara —sin flash— tomando las ambulancias que recogen cadáveres y heridos, soldados con fusiles y el correr de la gente que huye a refugiarse.

2. Entre retratos de Goya y Goyo Cárdenas observa a García, por su parte, Poniatowska.

Y, en todos los casos, allá va Héctor con los ojos llenos de objetivo, rodeado de la realidad por todas partes, escogiendo la luz más fina para alumbrarnos esos rincones del México más abandonado, mientras las señoras de seda y de diamantes se revuelcan a diario en la sociedad.

Así de maravillosa, así de viva… la obra de Héctor García, en el centenario de su natalicio.

Listado de exposiciones

En la Fundación María y Héctor García exposición Héctor García. Archivo (desde el pasado 29 de julio), con la curaduría de Diego Quinto y la dirección de Héctor García hijo. La muestra exhibirá la historia y actualidad del archivo fotográfico, artístico y personal del fotógrafo. En esta exposición, las y los visitantes serán testigos del trabajo detrás de las icónicas imágenes de García, tanto en su producción como objetos fotográficos, como en su relectura histórica, política y cultural a lo largo de las últimas décadas.

En el Centro de la Imagen Ciudad vorágine (desde el miércoles 30 de agosto), con la curaduría de Laura González Flores, esta exposición reúne alrededor de 80 imágenes que muestran la transformación de la Ciudad de México a partir de mediados de los años 40 hasta fines de los años 60.

En el fotomuro, a partir de las fotografías realizadas para Nueva grandeza mexicana, de Salvador Novo, de 1968, se propone una composición en la que se contraponen imágenes aéreas, fotografías de paseantes y autorretratos de Héctor García. Desplegadas como páginas de un libro, las fotos aéreas de García muestran cómo la ciudad adquiere una nueva forma geométrica. En la muestra participaron los estudiantes del Seminario de Investigación en Fotografía del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la investigación del archivo del fotógrafo en la Fundación María y Héctor García.

En el Museo de la Ciudad de México Ciudad espectro (desde el 30 de septiembre), con la curaduría de Laura González Flores, muestra una selección de 80 fotografías realizadas en la Ciudad de México en espacios en penumbra; las fotos que toma Héctor García robándole luces y formas a las sombras aparecen como construcciones poéticas.

En el Complejo Cultural Los Pinos La mirada de Héctor García frente a los movimientos sociales. El lado oscuro del régimen: la protesta del 58 y el 68 (desde el 23 de agosto), con la curaduría de Alberto del Castillo, esta muestra expone la manera amplia en que García cubrió dos momentos clave de la protesta social de mediados de siglo pasado, representados por el levantamiento de ferrocarrileros, telegrafistas, estudiantes y maestros de finales de la década de los cincuenta y la gran revuelta estudiantil de 1968. La exposición da cuenta, por primera vez, de una manera amplia, de los distintos niveles de la cobertura de Héctor García frente a este tipo de temas, lo cual incluye las fotografías publicadas en los diarios y revistas, pero también las distintas imágenes conservadas en su prodigioso archivo.

En la Galería Abierta Rejas de Chapultepec Ciudadanos (desde el lunes 21 de agosto), con la curaduría de Laura González Flores, esta exposición mezcla imágenes icónicas con otras desconocidas de su archivo sobre las y los ciudadanos de la Ciudad de México, todas las clases sociales, profesiones, aspectos y atuendos, que la recorren de múltiples maneras. La intención es producir un efecto cinematográfico —y de espejo— en los transeúntes que vean la exposición.

En el Museo Nacional de Arte Héctor García. Miradas sobre un monumento (desde el 24 de agosto), con la curaduría de David Caliz Manjarrez, la exhibición tiene como objetivo reflexionar sobre el trabajo fotográfico y documental que Héctor García realizó en torno a la escultura ecuestre de Carlos IV, obra referencial del gran escultor y arquitecto valenciano Manuel Tolsá, conocida popularmente como El caballito.

En el Museo del Estanquillo ¿Qué me ves? Héctor García, cronista de la lente (desde el 19 de agosto), con la curaduría de Rafael Barajas El Fisgón y Ana Catalina Valenzuela, esta exposición busca ser un escaparate que muestre la relación entre Héctor García y Carlos Monsiváis, mostrando la manera en la que el fotógrafo retrató las aficiones y los intereses de su amigo, a quien acompañó en momentos clave de su vida. Es así como esta exposición trata de dos grandes retratistas: uno a través de la cámara y otro a través de sus crónicas.

En el Instituto Guimarães Rosa, de la Embajada de Brasil en México, con la curaduría de Inbal Miller Gurfinkel, presentará en su galería una selección representativa de la mirada del fotorreportero sobre Brasil (desde el 20 de octubre).

Héctor García,Turner-El Equilibrsta-Conaculta, México, 2004, 200 pp.

@mauflos